Cuidado con las exclusivas

CUIDADO CON LAS EXCLUSIVAS

Las exclusivas en las bodas (extraído de Aprofot)

Un poco de historia:

El concepto de exclusiva surge como necesidad de asegurar trabajo. En un negocio en el que no existe la posibilidad de fidelizar al cliente, fidelizar el restaurante o la iglesia se impone como la solución más eficaz.

En un principio, no existían exclusivas. Era el fotógrafo el que abordaba a los novios a la entrada de la iglesia el mismo día de la boda y le preguntaba si querían que se les hiciera el reportaje. Cada vez fueron más los fotógrafos que acudían a las iglesias peleando por ser los primeros en abordar a los novios. Finalmente, los que mejor relación tenían con la iglesia, llegaron a un acuerdo económico con ésta. Así, sólo había un fotógrafo, sin que los novios tuvieran que sufrir el acoso de los fotógrafos a la entrada, los fotógrafos fidelizaban el proveedor de trabajo, la iglesia se beneficiaba de un negocio que se hacía en su casa. Posteriormente, este negocio se trasladó a los restaurantes y hoteles, y como siempre, a cambio de comisiones. Este negocio ha pasado de padres a hijos. En al actualidad se ha extendido a gran parte de la comunidad de Madrid y Barcelona.

Consecuencias:

En un mercado en el que no existe la libre competencia, la calidad es un parámetro que pierde su sentido. No es necesario hacer nada, no hay necesidad de mejorar o ser bueno. Este hecho está constatado. Al heredar un negocio, los hijos, que no aman la fotografía, simplemente, aprenden los cuatro trucos necesarios para hacer una boda en el sentido en el que estamos acostumbrados a ver. Pero, no son fotógrafos y si lo son, no tienen el más mínimo interés estético o de calidad. Hacen lo que estamos acostumbrados a ver, a veces porque no saben, otras por no complicarse o por ir a lo seguro.
 Además existe la necesidad de expandir el negocio, acaparando cada vez más iglesias y restaurantes, creando la necesidad de hacer que se “cubran” las ceremonias. Esto significa la “contratación” de personal que no es necesariamente profesional o saben de fotografía los mencionados trucos que les han enseñado sus jefes que aprendieron de sus padres. En cualquier caso, y a modo de resumen, las exclusivas producen una falta de calidad.

Mi opinión:

En el mercado deben existir todo tipo de empresas que ofrezcan una gran variedad de productos acordes a las necesidades estéticas y económicas de las parejas. Con lo que no estoy de acuerdo es con las exclusivas. Soy consciente de que hay empresas realmente buenas y que ofrecen productos de calidad, pero también metidas en el mismo barco existen empresas que no tienen ética profesional ni moral, al aprovecharse de una pareja vendiendo un producto de pésima calidad, sin entrar en el daño moral.

Reflexiones:

¿Consentirías que el sacerdote eligiera el vestido de novia que tienes que llevar? ¿Aceptarías que el restaurante te impusiera el menú? Esto conceptos que nos parecen una barbaridad en otros campos, no son tenidos en cuenta con la fotografía y nos imponen una empresa de servicios fotográficos.

Antes de seguir, quiero aclarar unos conceptos que pueden ser de interés:

  •  Una boda no es un acto público, sino privado. Se acude con invitación.
  •  Tanto la iglesia como el restaurante están reservando un espacio para una celebración privada, lo cual lo convierte en un espacio privado durante el periodo de tiempo por el que están contratados.
  •  Los derechos de imagen son propiedad del individuo (artículo 18 de la Constitución Española) y le corresponde a él decidir quién le fotografía.
  •  A un fotógrafo PROFESIONAL, no se le puede impedir el acceso a la iglesia ni al restaurante si ha sido contratado por los celebrantes. No así, a los fotógrafos no profesionales o a los que, aún siéndolo, no hayan sido contratados por la pareja.
  •  Del artículo nº 2 de la instrucción nº 8 de Mayo de 2003 del Arzobispado de Madrid, se deduce que no se pueden imponer los servicios fotográficos del fotógrafo habitual de la Iglesia. Este artículo establece que el Responsable del Templo puede conceder autorización para realizar fotografías o filmaciones a otro fotógrafo, a petición de quiénes celebran los sacramentos, acreditando que el fotógrafo que vaya a trabajar tiene la formación litúrgica suficiente. Se entiende, por tanto, que podrá realizar el reportaje cualquier fotógrafo elegido por los contrayentes siempre que este sea profesional y por tanto respete la ceremonia.
  •  La iglesia no puede oponerse a celebrar la ceremonia por la no contratación de los servicios fotográficos ofertados por la empresa adjudicada por la iglesia. Tampoco pueden oponerse los fotógrafos habituales de la Iglesia; en este sentido el Juzgado de Instrucción nº 6 de Getafe ha dictado sentencia, este año 2004, condenando al fotógrafo habitual de El Cerro de los Ángeles a pagar a los novios la cantidad de 6.000 €.; dicha sentencia es firme y ya se ha ejecutado.
  •  El restaurante no puede oponerse a celebrar el convite por la misma razón anterior, de hecho hay sentencias que establecen que es ilícita la obstrucción a la entrada de un profesional elegido por quiénes celebran y pagan la reunión.
  •  Las cláusulas de contratación de los servicios de imagen de elección por parte del restaurante son abusivas, por prestar un servicio accesorio que no se ha solicitado y no respetan la Ley General de defensa de los consumidores y usuarios, al imponer servicios que no se han solicitado, ni la bilateralidad de un contrato que exige el Código Civil, siendo nulas por abusivas.

Algo tan simple como la adquisición de un electrodoméstico, ¿consentirías que estuviera regulado por la contratación de un seguro de vida? ¿Comprarías un vehículo que te impusiera tu ayuntamiento? ¿Consentirías la contratación de un servicio de limpieza en tu domicilio que te impusiera el presidente de tu comunidad?
 Desgraciadamente, por desconocimiento, por comodidad o por dejarlo estar, esto es lo que se hace con la fotografía social y en concreto, en la de bodas. 
A nadie le apetece enturbiar la preparación de un momento con tanta emotividad o que la celebración se pueda deslucir con una discusión subida de tono en ese día.

Mi consejo:

Antes de contratar un servicio, ver el producto. Pero no un producto de la empresa, sino del fotógrafo que va a realizar  el reportaje. Pedir presupuesto y decidir si es lo que se ajusta a las necesidades y deseos.

Que se firme un contrato con la empresa de imagen que se quiera, que se envíe un burofax con certificado de contenido a la iglesia y al restaurante advirtiendo que se han contratado los servicios de un profesional de la fotografía, para dejar constancia de que las personas que van a realizar el reportaje son profesionales de la fotografía y de que estáis actuando según la legalidad optando libremente por vuestra elección. Normalmente, esto es suficiente para que todas las oposiciones por parte de la iglesia y del restaurante cesen. Si a pesar de todo no cejan en su empeño abusivo, negociar algún tipo de acuerdo en favor de un decoro en la celebración. Si a pesar de esto no se produce el acuerdo, mi consejo es disfrutar de la ceremonia y del día, que los fotógrafos de vuestra elección hagan el trabajo que les dejen y después, al día siguiente o a la vuelta de la luna de miel, se tomen las acciones legales correspondientes.

Como ya he comentado antes, la iglesia puede negarse a que el fotógrafo de vuestra elección realice el reportaje, alegando motivos sobre el respeto a la liturgia. Bien, esto se soluciona con una entrevista con el párroco por parte del fotógrafo en el que le ponga en antecedentes sobre qué momentos no está permitido hacer fotos y las condiciones en las que trabajar. Con un poco de sentido común, incluso una llamada de teléfono sería suficiente para acordar estos términos.

Si tenéis algún tipo de problema, contactar con la empresa que hayáis elegido para la realización del trabajo y con asociaciones fotográficas que conocen el tema en profundidad, así como con asociaciones de consumidores. No olvidemos que se trata de un servicio contratado que está regulado por una ley de consumo y que somos consumidores, como lo seríamos de cualquier otro tipo de producto o servicio habitual en nuestras vidas.
 Ante todo se impone el sentido común y no deslucir una celebración tan significativa para las parejas y sus familias. Se trata de disfrutar del día.

Dispones de tiempo de sobras para negociar con ellos. Si se cierran en banda, pierden un cliente. Así de claro. Y te aseguro que la crisis ha afectado y mucho a los salones de bodas…

La gente que tiene problemas mediante exclusivas son un cáncer que: 1º.-hay que extirpar. 2º.-hay que “quemar”. (entiéndase la expresión, por favor. No nos la cojamos con papel de fumar…) Y sobreviven gracias a la gente (clientes) que “pasan por el aro”.

Exígeles factura, con iva incluido, por “derechos de imagen del restaurante”. De entrada si el local no goza de ningún tipo de catalogación arquitectónica (sería una argucia legal) no pueden solicitarte nada de eso… Y aun teniendo algún tipo de cosa por el estilo, tu derecho a la propia imagen es tuyo e inalienable. Faltaría más…!!!

Texto de Antonio De La Rosa – Fotógrafo

Feliz enlace pareja!!